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FORJADORES DE MÉXICO: ANDRÉS QUINTANA ROO

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  • 7 sept 2025
  • 9 Min. de lectura

Rafael Urista de Hoyos / Cronista e Historiador

 

Don Andrés Quintana Roo nació el 30 de noviembre de 1787 en la ciudad de Mérida, Yucatán.  Uno de los hombres sobresalientes en la historia del movimiento de independencia de México.  Sus padres fueron don José Matías Quintana y doña maría Ana Roo.  Su padre fue escritor y político perseguido por el gobierno virreinal por sus escritos sobre la emancipación de la Nueva España.

  El pequeño Andrés, inició sus estudios primarios en el Seminario Conciliar de San Ildefonso, de Mérida su ciudad natal.  Destacó por su talento y afición a las letras.  Siendo niño, su padre fundó, junto con el doctor don José María Cos, otro de los yucatecos precursores de nuestra independencia, la primera imprenta que editó periódicos en Yucatán, en donde también publicaban artículos subversivos.  Como consecuencia, don José Matías fue aprehendido por las autoridades españolas y confinado en la fortaleza de San Juan de Ulúa, en Veracruz; el padre de Andrés fue el que le infundió desde pequeño un claro amor por México y su libertad.

  En 1808, cuando contaba con 21 años, se trasladó a la ciudad de México para estudiar en la Real y Pontificia Universidad de la Nueva España.  En esa institución cursó estudios de bachillerato en artes y cánones, y en el mes de enero de 1809, obtuvo el grado de bachiller.  Para poder licenciarse de abogado, entró a trabajar como pasante al bufete del licenciado don Agustín Pomposo Fernández de San Salvador, uno de los jurisconsultos que más negocios tenía en la capital.  En ese lugar, donde podía practicar para obtener su título, permaneció más de los dos años reglamentarios.  En ese despacho, Andrés conoció a la señorita Leona Vicario, sobrina de don Agustín, que en ese tiempo tenía 20 años.  Los jóvenes simpatizaron de inmediato y poco tiempo después, se hicieron novios. 

  La señorita Leona Vicario era una joven con una muy buena posición económica, heredada de sus padres quienes habían fallecido dos años atrás; además era muy inteligente y bastante culta.  Esto ayudo para que se interesara de inmediato en las ideas de libertad que ya circulaban en el país, mismas de las que le había hablado el joven Andrés. Compartían ideas políticas y lecturas relacionadas con esos temas.

  Din Agustín Fernández, quien fungía como tutor de Leona, no estaba de acuerdo con la relación sentimental de su sobrina y cuando Andrés la pidió en matrimonio, se negó rotundamente.  Entre los argumentos que expuso el licenciado, estaba el hecho de que el joven era pobre y no podía darle a su sobrina Leona la vida a la que ella estaba acostumbrada.  También salió a la luz un compromiso matrimonial que la joven había adquirido con anterioridad por medio de las relaciones sociales de sus padres, pero que hasta esa fecha no se había realizado porque el supuesto novio había salido rumbo a España; aunque, a decir verdad, lo que no le gustaba al licenciado Agustín Fernández eran las incendiarias ideas republicanas del joven Quintana Roo, mientras que el era un enemigo acérrimo de los insurgentes.

  A mediados del año 1812, la emigración de jóvenes de buena familia hacia el campo insurgente se incrementó notablemente.  Andrés Quintana Roo, como muchos de ellos, dejó la ciudad de México y junto con Manuel Fernández, hijo de don Agustín, y del escribiente de éste Ignacio Agurado, se dirigió al sur de Michoacán, donde se encontraba el general don Ignacio López Rayón, para enrolarse en sus filas.  Días después logró establecerse en Tlalpujahua.  Por ese tiempo, el ejercito insurgente combatía contra las fuerzas relistas en Oaxaca, bajo las órdenes del famoso caudillo don José María Morelos y Pavón.

  En el mes de septiembre de 1812, el general Morelos se dirigió a Huichapan donde celebró el segundo aniversario del grito de Dolores.  Andrés Quintana Roo, por su parte, conmemoró este hecho en Tlalpujahua lo mejor que pudo con un discurso patriótico, mismo que se vio interrumpido por acercarse el ejército realista.  Andrés Quintana Roo pasó de Michoacán a Oaxaca donde se unió al ejército insurgente.  Mientras Andrés luchaba en esa región, su novia Leona Vicario lo alentó para salir adelanta pues los dos tenían grandes esperanzas de que pronto se lograría la independencia de la Nueva España.

  La joven comenzó a ayudar en forma clandestina al ejército insurgente.  Enviaba correspondencia a los insurgentes, entre ellos a su novio Andrés, a los que servía como espía.  En sus cartas, les informaba sobre los movimientos militares y políticos que se desarrollaban en la ciudad de México.  Quintana Roo, difundió sus ideas insurgentes escribiendo artículos para “Semanario Patriótico Americano” y para “El Ilustrador Americano”, cuyos primeros números se imprimieron con gran dificultad, con los tipos de madera fabricados por el doctor José María Cos.  Su novia Leona, le enviaba a través de esta última publicación, información en clave.  Por su parte, Andrés le mandaba de regreso otras noticias importantes que su novia hacia llegar a los conjurados dentro de la capital.

  Por este y otros hechos similares, Leona Vicario fue hecha prisionera en la ciudad de México por las autoridades españolas, quienes le insistieron para que delatara a sus compañeros.  La amenazaron con dejarla en la cárcel para siempre si no daba los nombres de los cabecillas de la insurrección.  Ante su negativa, la declararon formalmente presa.  El 22 de abril de 1813, los jefes insurgentes, Arroyave y Antonio Vázquez Aldana, junto con don Luis Rodríguez Alconedo, auxiliados por otros hombres, disfrazados todos ellos de soldados realistas, la ayudaron a escapar rumbo a Tlalpujahua, para unirse con su novio Andrés; las autoridades españolas, al darse cuenta de este acontecimiento, aprovecharon la huida de Leona Vicario para confiscar todos sus bienes.

  El general José María Morelos celebró el “Congreso de Chilpancingo”, cuya finalidad fue el establecimiento del orden jurídico, especialmente en la creación del Estado mexicano, y principalmente la elaboración de la Constitución.  Se inició el 13 de septiembre de 1813.  Para esta reunión. Don Andrés Quintana Roo redactó un reglamento en base al cual se elegiría y funcionaría el Congreso una vez reunido.  El Congreso lo integraron los diputados electos:  José Sixto Verduzco por Michoacán, José María Murguía por Oaxaca, Andrés Quintana Roo por Puebla y José Manuel de Herrera por Tecpan.  Los diputados restantes, Carlos María de Bustamante por México, José María Cos por Veracruz, José María Liceaga por Guanajuato, e Ignacio López Rayón por Guadalajara, llegaron a las siguientes semanas. También participaron en esta reunión los generales del Ejército Insurgente.

  El 6 de noviembre del mismo año, la Asamblea proclamó El “Acta de Independencia de México”.  Quintana Roo la presidió como interino ya que don José María Murguía se encontraba ausente.  Firmaron el Acta: Andrés Quintana Roo como vicepresidente; el licenciado Cornelio Ortiz de Zárate, como secretario, y los señores Carlos María de Bustamante, José Sixto Verduzco y José María Liceaga. 

  Luego de intensas actividades, Andrés Quintana Roo y Leona Vicario contrajeron matrimonio en un lugar llamado Chilapa, en el hoy Estado de Guerrero.  Los nuevos esposos continuaron con el movimiento insurgente, en el sur.  Padecieron muchas penurias y peligros y fueron testigos de triunfos y fracasos que había tenido el Ejército Insurgente.

  El 22 de octubre de 1814, el Congreso promulgo en Apatzingán la primera Constitución de México.  Debido a la persecución por parte de la fuerzas realistas, el Congreso redactó la Constitución entre las haciendas de “Tiripitio” y “Santa Efigenia”.  Los principales redactores fueron don José Manuel de Herrera, Andrés Quintana Roo, Cornelio Ortiz de Zárate, José Sotero Castañeda, José María Ponce de León y Manuel de Aldrete.  Los soldados realistas iniciaron una persecución de los miembros del Congreso de Chilpancingo, por ese motivo, los esposos Quintana Roo tuvieron que huir; estuvieron en Tlacotepec y en otros sitios del sur.

  En el año 1815, al desintegrarse las fuerzas del general Morelos a raíz de su captura y fusilamiento, Quintana Roo y su esposa anduvieron mucho tiempo a salto de mata y en ocasiones tuvieron que refugiarse en cuevas.  El 3 de enero de 1817, Leona Vicario dio a luz a su primogénita, dentro de una cueva de la montaña cercana a Achipixtla.  Le pusieron por nombre Genoveva y eligieron por padrino de bautizo al general Ignacio López Rayón.  Ya no era fácil escapar de las fuerzas realistas que recorrían la región en todas direcciones, por lo que la familia Quintana Roo se escondió en una intrincada barranca de la sierra de Tlatlaya, en Sultepec.  A pesar de todo, ningún lugar les parecía seguro.

  Poco tiempo después, el 14 de marzo de 1818, Andrés se vio obligado a huir de ese lugar, pues dos traidores insurgentes lo delataron.  Tuvo que dejar a su esposa y a su hija para no arriesgarlas más.  Le dejó una carta a Leona, en la que le solicitaba al virrey que le concediera un indulto para él y su familia, pues ya no era posible seguir en las condiciones en las que vivían.  Un año después, Leona Vicario fue descubierta en su escondite por los soldados españoles.  La llevaron al poblado de Temascaltepec, donde recibió la noticia de que el virrey les había concedido el indulto a ella y a su esposo, siempre y cuando lo cumplieran en España.  Quintana Roo se negó a cumplir esas órdenes.  Pretextó que no tenía dinero para efectuar el viaje y solicitó además la devolución de los bienes incautados a su esposa.  Finalmente, los esposos fueron confinados en la ciudad de Toluca, sin tener permiso para ir a la ciudad de México a arreglar los asuntos que tenían pendientes.

  En el mes de agosto de 1820, Andrés se matriculó en el Colegio de Abogados de la capital y el 12 de marzo de 1821 salió electo para ser diputado a las Cortes  españolas, para 1822 y 1823.  Nuevamente no pudo hacer el viaje pretextando nuevamente la falta de dinero, pero la realidad era quedarse en México para apoyar en lo que pudiera junto con su esposa, a la revolución que inició el general Agustín de Iturbide a favor de la independencia de México. Ese mismo año en la ciudad de Toluca nació, nació la segunda hija del matrimonio Quintana Roo, a la que le pusieron por nombre María Dolores.  Por ese tiempo pudieron regresar a la ciudad de México.

  Al triunfar el Ejército Trigarante, el licenciado Quintana Roo y su esposa estuvieron muy activos en la defensa de la república federal en oposición a la centralista.  Ocupó los cargos de diputado, senador y presidente del Tribunal Supremo de Justicia.  Cuando el comandante Agustín de Iturbide ocupó el trono de México, en el año 1822, Quintana Roo fue nombrado Subsecretario de Estado y de Relaciones Exteriores, ocupándolo de agosto de ese año a febrero del siguiente, 1823, cuando renunció debido a las  ambiciones dictatoriales de Iturbide quien lo declaró rebelde siendo perseguido junto con su familia nuevamente.

  Ese mismo año, le otorgaron a Leona Vicario algunas propiedades, en compensación por las que le habían incautado las autoridades virreinales, entre ellas una casa ubicada en la calle de Sepulcros de Santo Domingo, a donde se fueron a vivir.  La casa era muy grande y decidieron habitar la parte de arriba y rentar la de abajo, como se usaba en es época.  El primer inquilino que tuvieron fue el general Antonio López de Santa Anna, famoso por encabezar el “Plan de Casamata”, que acabó con el gobierno imperial de Agustín de Iturbide.

  En el año 1830, cuando ocupó la presidencia el general Anastasio Bustamante, Quintana Roo atacó a su gobierno mediante artículos del periódico “El Federalista Mexicano”, del que era fundador.  Como era lógico, el presidente lo mando aprehender.  Leona Vicario, disgustada por ese hecho, fue a pedir garantías a Bustamante, quien cuando pertenecía al ejército realista, la había perseguido.  No obstante, don Andrés siguió preso hasta el siguiente año 1831, cuando Bustamante lo liberó.

  En el primer período presidencial del general López de Santa Anna, desempeñó el puesto de Ministro de Justicia, de septiembre a octubre de 1833, cuando Valentín Gómez Farías, quien era el vicepresidente, fungía como Encargado del Poder Ejecutivo en una de las numerosas pausas que acostumbraba Santa Anna.  En ese tiempo, don Andrés Quintan Roo escribía interesantes artículos en “El Correo de la Federación”, afiliándose políticamente a la logia masónica de York.  Esta logia de York albergaba principalmente a los personajes que andando el tiempo conformaron el partido liberal, mientras que sus opositores la logia escocesa era de tendencias conservadoras.

  Cuando la guerra con Francia en 1838 llamada “guerra de los pasteles”, Quintana Roo ofreció al gobierno su persona y renunció a su sueldo mientras durara el conflicto.  Ordenó además al administrador de la hacienda de Ocotepec, perteneciente a su esposa Leona, que en caso de que pasaran por ahí soldados del gobierno, se les dieran gratuitamente todo lo que necesitaran: ganado, semillas, caballos, etc.

  El 21 de agosto de 1842, murió su esposa Leona Vicario a los 53 años de edad.  En los años siguientes, Quintana Roo ocupó cargos importantes en el gobierno.  Además cumplió con misiones sumamente difíciles como el arreglo de límites de México con los Estados Unidos después de la guerra entre los dos países, y el intento separatista del Estado de Yucatán.

  El 5 de abril de 1851, nueve años después que su esposa, falleció don Andrés Quintana Roo, a los 64 años de edad, en la ciudad de México.    

 
 
 

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