FORJADORES DE MÉXICO: CUAUHTÉMOC. ONCEAVO Y ÚLTIMO SOBERANO AZTECA
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- 11 may 2025
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Rafael Urista de Hoyos / Cronista e Historiador
En enero de 1521 es electo el onceavo y último rey de los aztecas Cuauhtémoc (Águila que cae). Era hijo de Ahuizotl, octavo rey azteca, y de la princesa Tilalcapatl hija mayor de Moctezuma Xocoyotzin. Se dice que tenía 25 años y ya era Señor de Tlaltelolco, señorío heredado al morir su padre.
Muerto Moctezuma, el Consejo Indígena elogió Señor de los mexicanos a Cuitláhuac, quien murió poco después a causa de la viruela, infección llegada a México por los españoles. El siguiente Tlatoani (título que se le daba al soberano azteca) que eligieron los mexicanos fue Cuauhtémoc quien gobernó hasta agosto de 1521 durante la cruenta lucha contra los españoles. Durante su gobierno organizó al ejército y al pueblo, ofreció quitar los tributos a sus vasallos, hizo salir de la ciudad a los inútiles, fortificó la plaza , destruyó los puentes y mandó armar cinco mil barcas.
Era de un valor indomable y de carácter enérgico. Ante la situación que corría su patria, envió embajadores a otros señoríos para combatir al invasor, más estos por envidia de su grandeza y por odios que profesaban a los aztecas por haberlos dominado por mucho tiempo, se negaron a prestarle ayuda, resolviendo Cuauhtémoc sacrificarse con sus leales mexicanos y combatir a los invasores españoles.
Enseguida dispuso el adiestramiento del ejército para hacer frente a la amenaza española, puesto que Cortés, que se había asentado en Texcoco, dispuso la marcha hacia Tenochtitlan. Antes del inicio del ataque, Cortés se entrevistó con Cuauhtémoc pidiéndole que se sometiera a fin de evitar la destrucción de la ciudad, pero el joven Tlatoani se negó; luego informó a los suyos que se disponía a defender “la religión, la patria y las familias”.
Cortés inició el sitio de la ciudad por tierra y agua, pues había fabricado una serie de bergantines (velero pequeño y rápido de dos palos) para hacer frente a cientos de canoas aztecas. Los combates librados durante los largos días que duró el sitio que fueron setenta y tres de junio 1º a agosto 13 de 1521, constituyen de los momentos más emocionantes de la historia de la humanidad, por los actos de valor desplegados en uno y otro bando como por la heroica resistencia de los mexicas que, encabezados por su tlatoani, hacían frente a la fuerza devastadora de las armas españolas, tecnológicamente muy superiores a las suyas. Además, las tácticas militares de los aztecas, que pretendían ante todo hacer prisioneros, eran impotentes para detener a los españoles, cuya acción militar tenía como objetivo matar al contrario.
Cortés y los suyos arrasaron literalmente a la Gran Tenochtitlan, a la que además hicieron padecer de hambre y sed bloqueando el paso de alimentos y cegando los acueductos que le suministraba agua potable. El 13 de agosto de 1521, cuando la resistencia alentada por Cuauhtémoc se mostró inútil, el propio tlatoani comprendió que debía escapar para mantener viva la lucha desde otra parte. Se embarcó luego en una canoa, pero fue alcanzado y capturado. Presentado ante Cortés, Cuauhtémoc le dijo estas palabras: “Malinche, he hecho lo que estaba obligado a hacer en defensa de mi ciudad y vasallos y puesto que no puedo más, vengo por fuerza preso ante tu persona y poder. Toma luego ese puñal que tienes en el cinto y mátame”. Conmovido ante la derrotada pero altiva y heroica figura de Cuauhtémoc, Cortés le perdonó la vida y lo hizo prisionero; condición en la que el caudillo permaneció casi cuatro años. Durante ese lapso Cuauhtémoc fue sometido a crueles tormentos, como el de quemarle los pies para obligarlo a confesar donde estaba el supuesto y cuantioso tesoro de los aztecas, que no existía; luego aceptó el bautismo cristiano.
Cuando Cortés emprendió una expedición a Las Hibueras (la actual Honduras) para castigar a uno de sus subordinados, decidió llevar consigo a Cuauhtémoc temeroso de que en su ausencia éste pudiera iniciar una rebelión. Las inclemencias del camino, la mala preparación de la campaña, los percances, la hambruna y el temor a una sublevación de los aztecas, que se decía pretendían matar a Cortés y recuperar el trono para su tlatoani Cuauhtémoc, decidieron al conquistador ejecutarlo.
El 25 de febrero de 1525 marca el día de la muerte del gran emperador azteca Cuauhtémoc, ya que es cruel e injustamente ahorcado por orden de Cortés en un lugar llamado Itzancanac del hoy Estado de Tabasco junto con Tetlepanquetzal, Señor de Tacuba, y otros señores mexicanos. Estos asesinatos constituyen una gran mancha en la memoria de Hernán Cortés, ya que no tenía ningún motivo para ordenar tan crueles ejecuciones, indignas para aquel que se preciaba de ser todo un caballero español.
Uno de los testigos presenciales de los asesinatos de nombre Bernal Díaz del Castillo, autor de la obra: “La verdadera historia de la conquista de la Nueva España”, dejó escrito en esa obra: “y fue esta muerte que les dieron muy injustamente dada, y pareció mal a todos los que íbamos en aquella jornada”.
SITIO Y TOMA DE TENOCHTITLAN
CRONOLOGÍA. AÑO 1325.
MAYO 2: Cortés distribuyó sus fuerzas en tres secciones: la primera al mando de Pedro de Alvarado se situó en Tacuba, la segunda en Coyoacán con Cristóbal de Olid y la tercera en Ixtapalapa bajo las órdenes de Gonzalo de Sandoval. Cada uno contaba además de su tropa con veinte mil aliados indios. Cortés se reservó el mando de las tropas restantes y de los trece bergantines, cada uno de los cuales esta tenía un cañón. Xicotencatl, el valiente guerrero tlaxcalteca, no queriendo unirse a los españoles para combatir a los mexicanos, fue batido, aprehendido y ahorcado.
JUNIO 1º Los conquistadores destruyen el acueducto de Chapultepec cortando gran parte del suministro de agua para la ciudad, y al tomar posiciones para atacar a la gran metrópoli fueron sorprendidos y derrotados por los aztecas, debiendo replegarse con el grueso de sus tropas.
Hernán Cortés después de haber hecho un recorrido por los pueblos de Tlayacapan, Cuauhnáhuac, Mixquic, Culhuacán, Mexicaltzingo y otros más que rodeaban la ciudad, intenta un ataque por la calzada de Ixtapalapa, siendo derrotado y aprehendido por los mexicanos. Los aztecas no quisieron matarlo, sino llevarlo a la ciudad para el sacrificio a sus dioses como era su costumbre, pero en esos momentos llega el capitán Cristóbal de Olea con un grupo de sitiadores y logra salvar la vida del gran capitán a costa de la suya y de mucha gente.
JUNIO 28 Pedro de Alvarado corta la calzada de Tepeyacac (hoy calzada de Guadalupe), por donde los mexicanos recibían grandes provisiones.
JULIO 1º Los españoles seguían sosteniendo frecuentes combates con los aztecas sin resultados favorables, ya que los mexicanos tenías sus barcas y canoas y celebraban encuentros navales por lo regular con resultados favorables. En uno de estos encuentros, mueren dos de los grandes capitanes de Cortés Pedro Barba y Juan de la Portilla.
JULIO 6 Hernán Cortés, cansado ya de tantas batallas sin resultados prácticos, ofrece un acuerdo de paz a Cuauhtémoc y éste la rechaza al negarse Cortés a una retirada general.
JULIO 20 Desde este día y durante diez más los españoles efectúan ataques coordinados en todos los frentes destruyendo millares de casas y muriendo más de tres mil defensores a causa de la artillería que desde los bergantines cañonea constantemente a las defensas de los sitiados. Sin embargo, los defensores siguen firmes y los sitiadores comienzan a desesperarse.
AGOSTO 1º Los españoles, cansados de tantos combates, fatigas y sin esperanzas de obtener una capitulación ya que Cuauhtémoc rechaza todas las proposiciones de paz, deciden efectuar un asalto general.
Mientras tanto, los triunfos de Cuauhtémoc habían alentado a los mexicanos que enviaron a los pueblos vecinos las cabezas de los conquistadores muertos en los combates, para conseguir más defensores para la ciudad.
AGOSTO 13 Desde el día doce se efectúa un asalto general sobre la Gran Tenochtitlan, la matanza fue horripilante, el suelo estaba cubierto de cadáveres, llegando el caso de que los combatientes tenían que subirse sobre los montones de muertos para poder pelear. Con las ventajas obtenidas por los invasores el capitán general ordenó se continuara sin descanso la lucha.
“Los mexicanos en esta guerra desigual (dice Bernal Díaz del Castillo en la “Verdadera historia de la conquista de la Nueva España). . . no se ha hallado generación en muchos tiempos que tanto sufriese de hambre y de sed, enfermedades y de continuas guerras como estas…”.
Ya eran setenta y cinco días que los aztecas defendían heroicamente a la Gran Tenochtitlan, no obstante que estaban debilitados por el hombre y la sed, que apenas podían sostenerse con el peso de las armas y por la peste que les causaba muchas víctimas, así seguían combatiendo y defendiendo y defendiendo su ciudad sin rendirse
El conquistador mandó al capitán Gonzalo de Sandoval con doce bergantines a buscar y cercar al rey azteca, y al ver éste la canoa del monarca, envió a García de Holguin que le persiguiera con el bergantín más veloz, lo acorralara y lo aprehendiera, cosa que se efectuó en unión del rey de Tlacopan Tetepanquetzal, y de algunos nobles y de sus familias.
La barca del rey azteca fue conducida ante Hernán Cortés que se encontraba en el barrio de Ameczac, en lo que hoy es colonia Peralvillo. Los mexicanos luego que supieron de su aprehensión rindieron sus armas. Así concluyó la vida independiente de una gran nación de héroes que la defendieron heroicamente.
Este día Hernán Cortés asume el mando político y militar de la naciente colonia de La Nueva España.






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