FORJADORES DE MÉXICO: DOCTOR BELISARIO DOMÍNGUEZ
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- 8 dic 2024
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Rafael Urista de Hoyos / Cronista e Historiador
Nació en Comitán de las Flores, Chiapas, el 25 de abril de 1853. Su padre, Cleofas Domínguez, fue comerciante y participó en las luchas por la Reforma y contra la intervención francesa. Un tío suyo de nombre Gregorio murió en 1844 en la defensa de la ciudad de México contra fuerzas amotinadas; otro de sus tíos, Pantaleón, comandó el Batallón de Chiapas en el histórico sitio de Puebla contra los invasores franceses.
Sus estudios primarios los realizó en su pueblo natal, dedicándose después al aprendizaje del latín con el profesor Braulio García; cursó la preparatoria en el Instituto de Ciencias y Artes de Chiapas, en San Cristóbal de las Casas. Con su hermano Evaristo partió a Europa para estudiar el resto de la educación preparatoria y la profesional. En 1889 regresó a México con los títulos de médico cirujano, partero y oculista. Se dedicó al ejercicio de su profesión en la ciudad de México; fue allí donde se interesó por los asuntos sociales, políticos y económicos.
En 1903 publicó dos hojas sueltas que hizo circular por la capital: en la primera titulada Chiapas, expuso la riquezas desconocidas y desaprovechadas por la desidia, el abandono y el afán de lucro de los malos gobernantes estatales, e incitó a los periodistas a participar en una campaña publicitaria sobre las necesidades del Estado; en la segunda, dirigida a los periodistas, se asombraba por la falta de respuesta a su primer llamado.
Al año siguiente regresó a Comitán, fundó el periódico “El Vate” y estableció una farmacia y un consultorio, dando muestras de filantropía y de su postura antigobiernista: ante la incautación del capital del hospital civil de Comitán por el gobierno estatal se enfrentó al gobernador Rafael Pimentel; promovió la construcción de un edificio para dicho hospital, aunque una vez terminado el gobierno lo dedicó para fines educativos.
A pesar de no haber seguido una carrera propiamente política, era partidario de las reformas políticas y sociales. Fue electo presidente municipal de Comitán en 1911, y un año más tarde senador suplente; el propietario, Leopoldo Gout, falleció a raíz de la Decena Trágica, por lo que Belisario Domínguez ocupó la curul. Fue un fuerte opositor de Victoriano Huerta. Los integrantes del Poder Legislativo, especialmente el grupo de diputados renovadores, seguían atacando y obstruccionando la labor del encargado del Poder Ejecutivo, general Victoriano Huerta.
El 23 de septiembre de 1913, el senador don Belisario Domínguez entregó al presidente de la Cámara de Senadores, don Mauro Herrera, un discurso para que en sesión pública se le diera lectura. El presidente del Senado alegó que en dicho discurso no había una proposición concreta además que su tono era abiertamente contrario a Huerta y que por lo tanto no podía acceder a su solicitud; sin embargo, los imprimió y difundió por amplias áreas de la ciudad de México (aparte de su discurso en el pleno de la Cámara), en ellos lo acusaba de usurpador, asesino, traidor y lo señalaba como una vergüenza nacional por lo que pedía su renuncia.
He aquí la parte más sobresaliente del discurso del valiente senador:
“Señores senadores: Todos vosotros habéis leído con profundo interés el informe presentado por don Victoriano Huerta ante el Congreso de la Unión, el día 16 del presente. Indudablemente, señores senadores, que, lo mismo que a mí, os ha llenado de indignación el cúmulo de falsedades que encierra ese documento. ¿A quien pretende engañar, señores?. . . ¿Al Congreso de la Unión? No señores. Todos sus miembros son personas ilustradas que se ocupan de política; que están al corriente de los sucesos del país, y que no pueden ser engañados sobre el particular. Se pretende engañar a la Nación mexicana, a esa noble Patria que, confiando en vuestra honradez, ha puesto en vuestras manos sus más caros intereses. ¿Qué debe hacer en ese caso la representación nacional? . . . Corresponder a la confianza con que la Patria la ha honrado; decirle la verdad y no dejarla caer en el abismo que se abre a sus pies”.
“. . . La verdad es esta: durante el gobierno de don Victoriano Huerta, no solamente no se ha hecho nada en bien de la pacificación del país, sino que la situación actual de la República infinitamente peor que antes. En su loco afán de conservar la presidencia, don Victoriano Huerta está cometiendo otra infamia; está provocando con el pueblo de los Estados Unidos de América un conflicto internacional, en el que, si llegara a resolverse por las armas, irían estoicamente a dar y encontrar la muerte todos los mexicanos sobrevivientes, menos don Victoriano Huerta y don Aureliano Blanquet, porque esos desgraciados están manchados por el estigma de la traición, y el pueblo los repudiaría llegado el caso. . . “
“Cumpla con su deber la Representación nacional y la patria esta salvada, y volverá a florecer más erguida y hermosa que nunca. La Representación Nacional debe deponer de la Presidencia de la República a don Victoriano Huerta, por ser él quien menos puede llevar a efecto la pacificación, supremo anhelo de todos los mexicanos.”
“Me diréis, señores, que la tentativa es peligrosa, porque don Victoriano Huerta es un soldado sangriento y feroz que asesina sin vacilación a todo aquel que le sirve de obstáculo. No importa, señores, la Patria os exige que cumpláis con vuestro deber aun con peligro, y en este caso, con seguridad de perder la existencia; nuestro deber es imprescindible, señores, y la Patria espera de vosotros que sabréis cumplirlo”
“El mundo está pendiente de nosotros, señores miembros del Congreso Nacional Mexicano, y la Patria espera que lo honréis ante el mundo, evitándole la vergüenza de tener como Primer Mandatario a un traidor y asesino. Firma: doctor Belisario Domínguez, senador por el Estado de Chiapas”.
El chacal Victoriano Huerta, al llegarle una de las hojas impresas y difundidas por el senador Domínguez y conocer en detalle el discurso por el pronunciado en el Congreso, encolerizado llamó al coronel Alberto Quiroz, otro chacal asesino, y le ordenó que aprehendiera al senador Belisario Domínguez. El 8 de octubre del mismo año de 1913, el senador, doctor don Belisario Domínguez, fue detenido subrepticiamente en su habitación del Hotel Jardín en horas de la madrugada, conducido al Panteón de Coyoacán y cruelmente asesinado.
La Cámara de Diputados, al tener conocimiento del asesinato del senador don Belisario Domínguez, acordó nombrar una comisión compuesta por tres diputados para que hiciera investigaciones ante el Presidente de la República y las autoridades correspondientes. El general Huerta, al saber el acuerdo anterior, ordenó al ministro de Gobernación, licenciado Manuel Garza Aldape (oriundo de Múzquiz, Coahuila), para que se presentara en la sesión del día 10 y pidiera la revocación del citado acuerdo. El ministro al recibir la negativa de la XXVI legislatura ordenó al jefe de las comisiones de seguridad Francisco Chávez y al coronel Alberto Quiroz que procedieran a la detención de los diputados. Tropas del 29º Batallón que de antemano se encontraban apostadas en las afueras de la Cámara, detuvieron a 84 diputados de los 110 que figuraban en la lista que llevaban, y los condujeron inmediatamente a la Penitenciaría del Distrito Federal y declarando la disolución del Congreso.
El discurso de Belisario Domínguez fue muy importante y contribuyó a la caída del tirano, en tanto que provocó el rompimiento entre Huerta y un grupo de políticos que aun creían que el usurpador era preferible a la opción revolucionaria. La muerte de Domínguez y la clausura del Congreso radicalizaron a muchos y aumentaron el desprestigio internacional del chacal Huerta.
Belisario Domínguez es un ejemplo típico de héroe civil en la historia nacional. Años después el gobierno nacional instituyó una medalla con su nombre, para honrar a aquellos mexicanos que se destaquen por su valor civil; aunque es una lástima que esa medalla se haya desvalorizado y denigrado tanto al habérsela otorgado a tanto político corrupto, y no sería una sorpresa que la siguiente se la otorguen a la señora Piedra o al mismísimo expresidente; a propósito del discurso del doctor Domínguez, se aprecia que algunas frases del mismo se adaptan muy bien a la actuación actual de nuestros gobernantes.






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