FORJADORES DE MÉXICO: DON ANTONIO MARÍA DE BUCARELI Y URZÚA ( Cuadragésimo Sexto Virrey de la Nueva España).
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- 6 jul 2025
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Rafael Urista de Hoyos / Cronista e Historiador
En estas historias de Forjadores de México hemos considerado pertinente recordar a dos virreyes del anterior státus de México como lo fue la Nueva España, ya que la actuación de estos dos personajes aun siendo de origen español y gobernadores de una de las dos etapas de la historia de nuestra Patria ---la anterior fue la Gran Tenochtitlan y la siguiente el México Independiente--- son, por su actuación, de una gran trascendencia como forjadores de México.
Don Antonio María de Bucareli y Urzúa, cuadragésimo sexto virrey de la Nueva España gobernó de 1771 a 1779 y es considerado uno de los mejores gobernantes que llegaron a reír los destinos de la Nueva España. Su buena fama y prestigio fueron reconocidos en el México Independiente, que consagró su nombre a una importante avenida ---por el mismo construida--- en el centro de la ciudad de México.
Desde que llegó a las playas de Veracruz, se inició un período en acontecimientos de gran trascendencia en bien del país. Esta provincia era invadida por densísima nube de langostas y el nuevo virrey dio orden de que rápidamente se formaran numerosos contingentes para exterminar el acridio (insecto), lográndolo en poco tiempo.
El virrey Bucareli construyó el Castillo de Perote; se fortificaron San Juan de Ulúa en Veracruz y San Diego en Acapulco; creo el giro de la casa de moneda y para llevarla a efecto, pidió prestado al comercio dos millones de pesos sin más garantí que su palabra de honor; garantía cumplida cabalmente.
Se fundaron el Hospicio de los pobres; la casa de Cuna; el montepío “Monte de Piedad” por cédula real otorgada a su fundador don Pedro Romero de Terreros; prosperaron enormemente las obras del desagûe del valle de México. Patrocinó expediciones a la Alta California; estableció el Tribunal de Minería; se formaron expediciones para encontrar minas de azogue; puso fin al contrabando en el puerto de Tampico, aprehendiendo a los contrabandistas con todo y sus buques; hizo abrir y poblar de arboles la calle que lleva su nombre; embelleció la Alameda; y en general la ciudad de México recibió grandes beneficios.
Fue un recto y hábil administrador de la Hacienda pública y para premiar sus servicios, el rey Carlos III le aumentó el sueldo, cosa nunca vista ni antes ni después; por sus obras se le otorgó el honor de llamarlo “Padre del Pueblo”. El 9 de abril de 1779, el virrey Bucareli muere a causa de una pleuresía. Sus funerales fueron solemnes y su cadáver fue conducido a la Colegiata de Santa María de Guadalupe donde se le sepultó. Poco antes de morir, don Antonio María de Bucareli pidió ser sepultado a los pies de la virgen de Guadalupe, en la basílica donde se encuentra su sagrada imagen, de la cual fue fervoroso devoto. Su sepelio fue una auténtica manifestación de tristeza, pues el virrey Bucareli se había ganado el cariño del pueblo.
El primer Regente de la ciudad de México, don Francisco Roma Rosell, se hizo cargo de la administración pública y al abrir el pliego de mortaja ---un documento enviado por el rey con el nuevo virrey y donde con antelación se designaba al nuevo virrey al morir o al faltar éste--- se encontró que el nuevo virrey era el gobernador de la Capitanía de Guatemala don Martín de Mayorga.






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