top of page

FORJADORES DE MÉXICO: HERNÁN CORTÉS

  • Foto del escritor: .
    .
  • 16 mar 2025
  • 8 Min. de lectura


Rafael Urista de Hoyos / Cronista e Historiador

 

Conquistador español, nació en Medellin, provincia de Extremadura, España, en el año 1485.  Nacido en el seno de una familia hidalga (de abolengo noble) aunque de escasos medios económicos, a los catorce años fue enviado a estudiar leyes en la Universidad de Salamanca donde curso las cátedras de latinidad y jurisprudencia, a los dos años de estudios abandonó la carrera guiado por su afán de aventuras.

  Tras varios intentos fallidos, por una parte, de embarcar para las Indias, y, por otra, de participar en las campañas de Gonzalo Fernández de Córdoba en Italia, en la primavera de 1504 zarpó hacia la isla de La Española (Santo Domingo, hoy República Dominicana), donde se instaló como plantador y funcionario colonial.  Participó en campañas contra los indios, por lo cual obtuvo una encomienda y la escribanía del Ayuntamiento de Azúa.

  En 1511 participó en la expedición de conquista de la isla de Cuba dirigida por el gobernador Diego Velázquez y como retribución a sus servicios recibió tierras y esclavos en la isla, en la cual llegó a ser nombrado alcalde de Santiago de Baracoa, y donde contrajo matrimonio con Catalina Juárez.  Encarcelado por el gobernador, acusado de conspiración, y tras haberse reconciliado al probar su inocencia, en 1518 Velázquez le confió el mando de una expedición a las tierras recién exploradas por Juan de Grijalva.

  Poco antes de la partida, Velázquez se arrepintió del nombramiento a Cortés y lo desautorizó para hacer el viaje, pero éste lo desobedeció partiendo el 10 de febrero de 1519 de La Habana con 10 naves, 550 españoles, 300 nativos, 10 cañones de bronce y 12 caballos.  Unos días más tarde llegó a la actual Cozumel y empezó a bordear la costa deteniéndose en Cabo Catoche, donde se le unió Jerónimo de Aguilar, en la isla Mujeres. 

  En la costa de Tabasco sometió fácilmente a los mayas residentes ahí quienes le ofrecieron ricos presentes y diversas mujeres, entre las que se encontraba Malitzin, o doña Marina (La Malinche), la futura amante, intérprete y consejera del conquistador.  Finalmente desembarcó frente a San Juan de Ulúa y para desligarse de Velázquez, fundo la Villa Rica de la Vera Cruz (la verdadera cruz) y en cuyo Ayuntamiento, el primero en el Continente Americano, se hizo investir Capitán General, en un acto de clara insubordinación respecto al gobernador de Cuba.

  En agosto de 1519, después de hundir su flota para evitar deserciones en sus escasos efectivos, Cortés decidió adentrarse en el Imperio Azteca y avanzar sobre la capital Tenochtitlan (sin acento en la última silaba, en el idioma nahuatl no existen las palabras agudas).  En Cempoala obtuvo la primera alianza.  Se enfrentó a los Tlaxcaltecas, los cuales después de varias derrotas decidieron aliarse a Cortés en contra de sus odiados dominadores los imperialistas Mexicas o Aztecas.  En el mes de noviembre, los españoles fueron acogidos pacíficamente en Tenochtitlan por el emperador Moctezuma II  (Moctecuzoma Xocoyotzin), convencido de que Cortés era el dios Quetzalcoatl, pero ante el recelo de la población indígena, el conquistador tomó como rehén al soberano azteca y le obligó a reconocerse como vasallo del rey de España.

  Unos meses más tarde, en abril de 1520, Cortés tuvo que dejar la capital para salir al encuentro de la expedición de Pánfilo de Narváez que Velázquez enviaba para someter a Cortés y enviarlo preso o muerto a Cuba.  Cortés sorprendió a Narváez y su tropa y logró derrotarlos resultando herido Narváez quien tuvo que regresar a Cuba derrotado ya que sus soldados decidieron unirse a Cortés.  Volvió a Tenochtitlan y se encontró con que Pedro de Alvarado había hecho una innecesaria matanza durante una fiesta religiosa en el Templo Mayor, lo que había colmado la paciencia popular sobreviniendo una sublevación en la que murió el Tlatoani Moctezuma y obligó a Cortés y los suyos atrincherarse en el palacio de Axcayatl mientras los aztecas los sitiaban.  Ante esta situación Cortés decidió abandonar la ciudad en forma subrepticia, pero fueron descubiertos por los guardias aztecas quienes los persiguieron con el grueso del ejército y los derrotaron completamente, jornada que se conoce como “La Noche Triste” ocurrida la noche del 30 de junio al 1º de julio de 1520.

  Pero Cortés pudo reponerse con ayuda de sus numerosos aliados y en mayo de 1521 inició el sitio de Tenochtitlan que concluyó el trágico 13 de agosto de ese mismo año después de casi cuatro meses de asedio a pesar de la tenaz resistencia que les opuso el nuevo emperador azteca Cuauhtémoc, quien fue apresado ese mismo día.

  El día que Hernán Cortés aceptó de Cuauhtémoc, el último Tlatoani, la rendición de Tenochtitlan, se consumó por segunda ocasión la conquista de México y el traspaso de la titularidad de su soberanía al rey de España, en cuyo nombre recibió Cortés la sumisión azteca.  En efecto, antes Moctezuma Xocoyotzin se había sometido voluntariamente al emperador Carlos I de España y V de Alemania, y ahora Cortés, al derrotar a los Mexicas o Aztecas, confirmaba el dominio español sobre la tierra a la que su conquistador dio por nombre Nueva España.

  Hernán Cortés de inmediato comenzó a ejercer el mando en el nuevo reino, con base en los cargos que le había otorgado el gobierno del municipio de la Villa Rica de la Vera Cruz.  Sin embargo, informado el monarca español de las hazañas de Cortés, decidió premiarlo concediéndole el supremo poder político, militar y judicial de la Nueva España al nombrarlo gobernador, capitán general y justicia mayor “Porque soy certificado de lo mucho que vos en este descubrimiento e conquista y en tornar en ganar la dicha ciudad e provincias habéis fechado e trabajado, de que me tenido e tengo por muy servido”, le decía el rey.  Y era cierto.  Alguna vez Cortés le tuvo que recordar a Carlos V quien era: “Yo soy el que os ha dado más reinos que ciudades os dejaron vuestros padres”.

  Cortés inició su gobierno con una decisión política de la mayor importancia.  Instalado en la población de Coyoacán, Cortés ordenó la reconstrucción de la ciudad de México-Tenochtitlan, la capital azteca que había sido arrasada por sus tropas y por los miles de indios aliados que ayudaron decisivamente a la conquista.  Con gran visión política, Cortés previó que el impacto en el resto de las naciones indígenas aún no sometidas sería mayor si la nueva capital novohispana se erigía en el mismo sitio que había sido el centro del poder mexica, y tuvo razón.

  Sin embargo, el gobierno de Cortés fue marcado por los escándalos.  Primero, había gra molestia entre sus soldados, quienes lo acusaban de robar el oro y la plata del botín arrebatado a Cuauhtémoc; para probar que no era cierto y que el antiguo tlatoani mantenía escondido el supuesto tesoro, Cortés autorizó que quemaran los pies del último gobernante azteca.  Luego, murió de manera misteriosa la esposa de Cortés, al parecer por propia mano del conquistador, de quien se dijo que la había estrangulado; los que conocieron a la pareja murmuraban que vivían entre altercados y Cortés no la soportaba.

  Por otra parte, en sus funciones como gobernante Cortés alentó el desarrollo económico de la Nueva España.  Mandó traer animales de tiro y carga, así como vacunos con que estableció las primeras ganaderías; además ordenó la cría de porcinos como una alternativa alimentaria.  Fomentó también la agricultura, con la importación de cereales y caña de azúcar, y promovió la creación de pequeñas industrias como herrerías y carpinterías. 

  Preocupado por la evangelización y la fe cristiana, Cortés pidió a Carlos I ---Carlos V--- que enviara religiosos a la Nueva España, y en respuesta a sus súplicas llegaron a México doce franciscanos encabezados por fray Martín de Valencia, quienes se unieron a los tres que Cortés trajo en su viaje de conquista.  Cuando Cortés fue a recibirlos, los indios se maravillaron al ver al férreo conquistador, que lucía su brillante armadura, arrodillarse ante los misioneros, que sólo vestían un misero sayal.

  El 11 de enero de 1524 Cortés envía al capitán Cristóbal de Olid al frente de 400 hombres en cinco naves con rumbo a las Hibueras (actual Honduras) a conquistar nuevas tierras para la corona española.  Al pasar Olid por la isla de Cuba se deja convencer por el gobernador don Diego Velázquez, desconociendo a Hernán Cortés y emprendiendo por su cuenta y riesgo la conquista patrocinada ahora por el resentido gobernador de Cuba.  Gonzalo de Sandoval  que regresaba de Cuba, le informó a Cortés de la traición de Olid.  El conquistador de México envía a su primo hermano, capitán Francisco de las Casas en persecución del rebelde con 150 soldados y 2 navíos

  Hernán Cortés no satisfecho con haber enviado al capitán Francisco de las Casas decidió ir personalmente a castigar la traición de Cristóbal de Olid, saliendo de la ciudad de México el 12 de octubre de 1524 al frente de un ejército compuesto de 150 jinetes, 30 ballesteros, cinco mil indios aliados y de los reyes prisioneros Cuauhtémoc, Tetepanquetzatl y otros caciques.  De Veracruz salió la expedición en navíos rumbo a Tabasco y de allí por tierra hasta las Hibueras.

  El viaje fue imposible de comprender: caminatas extensas, miles de obstáculos, atravesar caudalosos ríos, pasar por extensos bosques, subir elevadas montañas, padecer hambres, soportar fiebres palúdicas.  Al llegar a Itzancanac, Tabasco, Hernán Cortés cansado de llevar a los reales prisioneros y pretextando una falsa conspiración, los mandó ahorcar el 25 de febrero de 1525.  La expedición de Cortés logra llegar a las Hibueras y es informado de la muerte de Olid y de la sumisión de sus tropas y de no haber encontrado a Francisco de las Casas.

  El conquistador inicia su regreso a México y después de un año y siete meses de expedición por regiones desconocidas, desembarca en Veracruz el 24 de mayo de 1526, agotado y extenuado y con noticias de que urgía su presencia en la capital ante la situación anárquica  en que la tenían sus substitutos.  Llega Hernán Cortés a la capital de la Nueva España y se hace cargo nuevamente del gobierno desde el 20 de junio hasta el 4 de julio de 1526. 

  Cortés había sido recibido con grandes demostraciones de afecto y se esperaba que bajo su gobierno renaciera la paz y la tranquilidad.  Pero, sus enemigos lo habían acusado ante la Corte de graves delitos: de retener el supuesto e inexistente tesoro de Moctezuma y tratar de independizar a la colonia del rey Carlos I (Carlos V).  Destituido de sus cargos por el Consejo de Indias fue llamado a España donde convenció al emperador de su inocencia, pero ya no le fueron devueltos sus nombramientos, pero en cambio fue nombrado Marqués del Valle de Oaxaca con veintitrés mil vasallos.

  Cuando regresó a México en 1530 se estableció en Cuernavaca, pero su ambición de aventuras lo hizo organizar expediciones a las Islas Molucas, y en 1535 dirige una expedición a la Baja California descubriendo el hoy Golfo de California llamado también mar de Cortés por su descubridor.  En 1540 se desplazó nuevamente a España para obtener más honores del monarca y participar en la expedición de Carlos V a Argel en África del norte. 

  Posteriormente y, tratando de restablecer sus títulos en la Nueva España, dejó pasar los últimos años de su vida en inútiles gestiones ante la burocracia de la Corte  decide finalmente regresar a la Nueva España pero enfermó y fallece el 2 de diciembre de 1547 en Castilleja de la Cuesta, España, mientras se dirigía a Sevilla para embarcarse a México.  Su cadáver, de acuerdo con su última voluntad, fue llevado a la ciudad de México y sepultado en el Hospital de Jesús, donde sus restos fueron descubiertos hasta 1946.

  La colonia iniciada por Hernán Cortés llegó a tener una extensión que superaba los cuatro millones de kilómetros cuadrados, o sea el doble de la moderna nación mexicana.  Ese inmenso territorio comenzó a integrarse el 13 de agosto de 1521, cuando Cuauhtémoc dejó al conquistador en posesión de los dominios aztecas, que comprendían gran parte del altiplano central, las tierras totonacas del Golfo que desde entonces recibió el nombre de “Golfo de México” y algunas fajas de los hoy Estados de Guerrero y Oaxaca y todo el territorio occidental purépecha conquistado por Nuño de Guzmán comprendiendo además de Michoacán partes de Guanajuato y Querétaro así como diversos enclaves de la costa del Pacífico hasta el sur de Sinaloa.  Finalmente el sureste desde Chiapas, Guatemala y Honduras sojuzgados por el conquistador Pedro de Alvarado.

  Las cuatro cartas de relación de Hernán Cortés a Carlos V (1520, 1522, 1524 y 1526) constituyen uno de los grandes documentos de la historiografía de México.

 
 
 

Comentarios


242796515_513847439926491_706636508859440771_n.png

C.P. Paúl A. Garza Dovalina
contacto@solucionesnove.com
cel: +52 (878) 109 0775
tel: +52 (878) 795 4799

242796515_513847439926491_706636508859440771_n.png
bottom of page