FORJADORES DE MÉXICO: MÉXICO TENOCHTITLAN, LA CIUDAD QUE FUNDÓ TODO UN PAÍS (2a. de 3 partes)
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- 27 jul 2025
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Rafael Urista de Hoyos / Cronista e Historiador
QUINTO SOBERANO AZTECA = MOCTECUHZOMA ILHUICAMINA -1440-1468.
Por su popularidad, sus virtudes y su valor reconocido, es designado en el año 1440 para ocupar el trono de los aztecas Moctecuhzoma Ilhuicamina (“flechador del cielo”). Era hijo de Huitzilíhuitl, el segundo monarca azteca, y ascendió al trono de México en virtud de sus muchos méritos como guerrero, pues él fue el guía de los ejércitos que vencieron al Señorío de Atzcapotzalco.
Este soberano no quiso coronarse sino hasta hacer la campaña contra los chalca, con quienes estaba resentido por haberlo emboscado cuando iba a pactar la alianza con Netzahualcóyotl y por no querer contribuir estos con piedra para el gran templo de Huitzilopochtli. Después de haberlos derrotado, se trajo a los prisioneros para sacrificarlos en las fiestas de la coronación. Los chalca quisieron vengarse y derrotaron a los aztecas en Tlacuillocan, más les resultó en vano su victoria porque volvieron a ser vencidos; les incendian su capital Amecamecan, les hacen muchos prisioneros y los obligan a ser tributarios de los mexicanos.
Además de la completa derrota de los chalca, Moctecuhzoma, o Moctezuma I, realizó muy notables campañas y que llevaron sus conquistas a Tepeyacac, Teacalco, Cuauhtinchán y Acatzingo. Después de consolidar su poder dentro del valle sus ejércitos cruzaron las montañas, para invadir territorios de lo que hoy son: Puebla, Veracruz, Morelos y Oaxaca.
En el año 1449, la Gran Tenochtitlán sufre una terrible inundación a causa de las copiosas lluvias. Por consejo y bajo la dirección de Netzahualcóyotl se construyó una albarrada o dique de tres leguas de largo por quince metros de ancho, para evitar las constantes inundaciones (los vestigios de esta obra se ven actualmente cerca de San Cristóbal Ecatepec). Los chalca se quisieron aprovechar de la desgracia de los aztecas y se rebelan, volviendo a ser derrotados por el monarca Moctecuzoma.
No obstante todas las calamidades que habían pasado los aztecas, estos constituían la fuerza de las armas y con su poderoso y bien organizado ejército llegaron a dominar para su imperio los señóríos (reinos) de Atotonilco, Huextecapan (en las costas del Golfo), Cempoalla, Cuetaxtla, Amilapan, Huaxyacac (Oaxaca) y otros más. Los inquietos y valerosos chalca vuelven a rebelarse, pero fueron vencidos definitivamente por el valeroso guerrero Axoquetzin.
SEXTO SOBERANO AZTECA: AXAYÁCATL = 1469 – 1481
Muerto Moctecuhzoma ocupó el trono un hijo de este llamado Axayácatl, cuya elección fue confirmada por el pueblo. Axayácátl estaba casado con la princesa Azcaxóchitl, habiendo procreado tres hijos: Moctecuhzoma Xocoyotzin, Cuitláhuac y la princesa Tilalcapatl que después fue madre de Cuauhtémoc, el último soberano azteca. Axayácatl antes de su coronación dirigió la guerra a Tehuantepec volviendo de aquella lejana región victorioso y con gran número de prisioneros, que sirvieron como víctimas en la ceremonia de la coronación.
Los tlaltelolcas, que habían tenido el mismo origen que los mexicanos y con quienes rivalizaban desde los tiempos de la peregrinación, habían fundado su ciudad, Tlaltelolco, muy próxima a Tenochtitlán, llegando a ser tan enorme su rivalidad al grado que alguna de ellas tenía que desaparecer. Los tlaltelolcas estaban gobernados por Moquihuix, quien emprendió un plan de ataque formando alianza con los chalca y algunos pueblos descontentos con el poderío azteca. Axayácatl, enterado de estos movimientos, no esperó más y marchó contra Tlaltelolco venciendo a los que le salieron al encuentro, y llegando hasta la plaza de la ciudad. Moquihuix desde lo alto del palacio exhortaba a los suyos a la lucha, los mexicas llegaron hasta él y un guerrero lo derribó; Axayácatl mismo le dio muerte sacándole el corazón. Tlaltelolco quedó completamente derrotado y los mexicanos lo convirtieron en un simple barrio de su ciudad, quedando los tlaltelolcas a dar servicio en las guerras de los mexicas.
Axayácatl emprendió una expedición con más de veinte mil guerreros, contra el país de los purépechas, llamados tarascos por los aztecas, en el hoy Estado de Michoacán, que se extendía hacia el oeste. Pudo vencer a los Matlatzincas que estaban establecido cerca de su territorio en el hoy Estado de Morelos, pero en la región tarasca fue rechazado por un ejército superior. A los tarascos nunca pudieron los aztecas derrotarlos pues eran fuertes y poderosos, conformándose con establecer avanzadas para contenerlos y hostilizarlos. El resultado de esta campaña fue que Axayácatl perdió una pierna. En 1481 extendió los dominios del imperio azteca hasta la hoy Guatemala.
Entre las obras notables que emprendió Axayácatl debemos contar el templo llamado Cohuatlán y el enorme monolito conocido como el calendario azteca o piedra del sol, que no es propiamente un calendario sino una piedra votiva al sol como centro del universo. Al parecer Axayácatl murió muy joven, tras haber gobernado poco más de diez años. Poco antes de su fallecimiento pudo asistir a los funerales de Netzahualcóyotl, el Señor de Texcoco y aliado de los aztecas, y correspondió a Axayácatl proclamar a su hijo Netzahualpilli como nuevo Señor de ese Señorío amigo.
REINADO Y MUERTE DE NETZAHUALCÓYOTL = 1402 – 1472.
En el tercer año del reinado de Axayácatl murió el gran aliado de México, Netzahualcóyotl, a los 72 años de edad y a los cuarenta y uno de reinado en el Señorío de Texcoco. El recuerdo de este rey es sumamente atractivo en los templos y y en las historias precortesianas pues su historia parece ser de un gran romance épico, tal y como nos la transmitieron los códices antiguos. En efecto, la captura y asesinato de su padre en su presencia a los 10 años de edad, su infancia desvalida, su juventud errante y todos los trabajos y penalidades que sufrió, perseguido por los tepanecas de Tezozomoc el tirano de Atzcapotzalco, resultaron novelescas.
Fue coronado rey de Texcoco en el año 1431. Su administración fue una de las más prudentes y felices de la historia precortesiana. Mejoró los célebres consejos que había creado, fundó varios colegios donde se enseñaban las artes, el idioma acolhua de los texcocanos, medicina, astronomía, pintura e historia; reconstruyó la ciudad y procuró el florecimiento económico de los habitantes, dividió la ciudad en treinta barrios con su respectiva industria; promulgó un código de ochenta leyes civiles y penales caracterizándose por su justicia y sabiduría; prohibió los sacrificios humanos.
Como gobernante fue sumamente hábil, pues condujo a su pueblo a la victoria sobre los explotadores y usurpadores de Atzcapotzalco; por medio de la triple alianza con México y Tacuba aseguró la independencia de reino, aun cuando permitió la supremacía de Tenochtitlán. Dio muy sabias leyes y se distinguió como poeta y como teólogo pues intuyó la existencia de un solo dios y fue creyente del mismo. Antes de morir hizo reconocer a su hijo Netzahualpilli como sucesor legítimo.
SEPTIMO SOBERANO AZTECA: TIZÓC CHALCHIUTLATONAC = 1481 – 1485.
Tizóc Chalchiutlatonac (“agujereado con esmeraldas”) hermano mayor de Axayácatl sube al trono en 1481. En su corto reinado va a la conquista de Metztitlán y las Huastecas, que se habían unido para combatir a los mexicanos quienes aunque vencieron, perdieron muchos guerreros y obtuvieron pocos prisioneros para sacrificarlos en la ceremonia de la coronación. En 1482 dio principio la construcción del Templo Mayor de México.
Llevó la guerra a Tlacotepc, Orizaba y Matlatzinco y otros pueblos que se habían rebelado y a los que sometió cruelmente. Conquistó Nautla en la costa del Golfo de México, y por el sur invadió y sojuzgó los territorios Mixtecas y Zapotecas en Oaxaca. Sin embargo, no satisfizo a sus súbditos mexicas como conquistador, y murió envenenado; quizá por ellos mismos o por el señor de Ixtapalapa.
Como obras notables se cuentan en su corto reinado de cuatro años, el inicio de la construcción del gran Templo Mayor de Tenochtitlán, dedicado al dios Huitzilopochtli, y el tallado de la gran piedra conocida como Piedra de los Sacrificios, que en realidad no tenía ese destino, sino de conmemorar las victorias de Tizóc.
OCTAVO SOBERANO AZTECA = AHUIZOTL – 1486 – 1502.
Ahuízotl, hermano de Axayácatl y Tizóc y nieto de Acamapitchli fundador de la dinastía azteca, entró a gobernar en el año 1486.
Ahuízotl fue el más belicoso y cruel de los soberanos aztecas. Su primera campaña antes de coronarse fue contra los mazahuas y otomíes a quienes conquistó muchos pueblos, regresando con más de mil prisioneros a los que sacrificó en su coronación como soberano. Luego hizo nuevas campañas contra huaxtecapán, Xiuhcoatl y llegando hasta el lejano reino de los huastecos en el hoy Estado de Tamaulipas.
Notabilísimo en el reinado de este soberano, y aun en toda la historia de los pueblos antiguos, fue la dedicación del Templo Mayor. Tizóc había mandado derribar el antiguo pues a su parecer estaba mal planeado, y todo el pueblo se puso a trabajar en la creación del nuevo. Ahuízotl lo concluyó y celebró la más solemne ceremonia que registra la historia de su pueblo. Se preparó el mayor número de prisioneros habidos en las últimas campañas, y todavía se pidieron más a los reinos aliados y aun a los enemigos.
El día de la dedicación fue el 19 de febrero de 1487, y desde el momento en que salió el sol empezaron los sacrificios. El emperador Ahuízotl realizó el primero acompañado por Netzahualpilli rey de Texcoco y Chimalpopoca de Tacuba. Ofreció el corazón de la víctima al sol que amanecía y lo entregó al sumo sacerdote que roció con su sangre los cuatro puntos cardinales. Inmediatamente secundaron este sacrificio multitud de sacerdotes colocados en los diferentes adoratorios. Se dice que los prisioneros avanzaban en cuatro filas apretadas que llegaban hasta las afueras de la ciudad.
Durante cuatro días duró la espantosa matanza desde la salida del sol hasta su ocaso. Las víctimas fueron más de veinte mil cautivos, aunque algunos autores afirman que pudieron ser mas de ochenta mil. Lo cierto es que pocos episodios en la historia del mundo podrían compararse con esta sangrienta festividad azteca.
Concluida la gran ceremonia los aztecas continuaron sus guerras de conquista, ahora por Teloloapan, Chiapan, Cuauhtla, Tehuantepec, Quauhtemallan, Oztoma y otros más. Durante el reinado de Ahuízotl el imperio azteca llegó a su máxima extensión, pues comprendía desde Guatemala hasta las huastecas.
Murió este Tlatoani durante una gran inundación, provocada por él mismo cuando intentó abrir otro acueducto que surtiera agua desde Coyoacán. El nuevo acueducto, mal planeado, hizo que las aguas se desbordaran y entraran de golpe a Tenochtitlán. El caudal penetró en los aposentos del palacio que habitaba Ahuízotl y, al querer éste abandonarlo, recibió en la cabeza un fuerte golpe que le produjo la muerte a los pocos días. Al morir le encomendó a Netzahualpilli, Señor de Texcoco y gran amigo de los aztecas, que salvara a Tenochtitlán de la ruina. Los tlahuicas, una de las originales nueve tribus nahuatlacas que poblaron el Valle de México y que se asentaron en Texcoco, más diestros en sistemas hidráulicos que los mexicas, así lo hicieron.






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