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INFLACIÓN Y COSTO DE LA CANASTA BÁSICA EN MÉXICO: LA QUEJA DE TODAS LAS FAMILIAS

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  • 30 jun 2024
  • 3 Min. de lectura


Paúl Garza Rodríguez / 5manantiales.net


La economía mexicana enfrenta un reto significativo que ha venido arrastrando en los últimos años: el aumento constante de la inflación y su impacto en el costo de la vida de los mexicanos.

La canasta básica está integrada por alimentos y productos de primera necesidad que una familia promedio necesita para subsistir. Incluye artículos como el arroz, la tortilla, leche, carne, huevo, frijol, aceite, jabón de baño, papel higiénico, entre otros. Son productos que no pueden faltar en ningún hogar.

En los últimos años, el costo de los víveres ha aumentado considerablemente.

Según la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), en mayo de 2023, el precio promedio de la canasta básica fue de 1,719.17 pesos, y en junio del presente año, fue de 1,693.48 pesos. Aunque hubo una ligera disminución, los 25 pesos de diferencia no se sienten en el bolsillo de los mexicanos. La inflación alimentaria sigue siendo un dolor de cabeza para las amas de casa que deben administrar lo que provee el jefe de la familia.

El Indice de Precios al Consumidor (IPC) ha registrado aumentos constantes. En abril de 2024, la canasta básica alimentaria encareció un 5.7% en zonas rurales y urbanas, mientras que la canasta mínima ampliada (que incluye bienes y servicios prioritarios), subió un 4.8% en comparación interanual. Esto afecta directamente el poder adquisitivo de las familias.

Investigando las causas, podemos decir que la inflación es multifactorial. Factores como la depreciación del peso, los costos de productos y la demanda influyen en los precios. Además, la inflación subyacente (que excluye alimentos y energéticos), sigue siendo alta, con una tasa anual del 11.44% en el sector de alimentos, bebidas y tabaco.

El gobierno por venir deberá enfrentar la tarea de encontrar soluciones más prácticas que protejan el poder adquisitivo de los ciudadanos, entre estas políticas destacan:

-Control de precios: regular los precios de productos básicos para evitar abusos.

-Apoyo a la producción nacional: fomentar la producción local para reducir la dependencia de importaciones.

-Capacitación financiera: capacitar a la población en estrategias para enfrentar la inflación.

Un dato que lastima es el hecho de que la inflación no afecta a todos por igual. Las familias de bajos ingresos sienten más el aumento de precios, ya que destinan una mayor proporción de sus ingresos a la canasta básica. El encarecimiento de alimentos y productos de primera necesidad, dificulta los medios para salir adelante y puede llevar a situaciones de pobreza extrema.

Los salarios no han aumentado al mismo ritmo que la inflación. Muchos trabajadores luchan por cubrir sus necesidades básicas, lo que genera descontento y desigualdad. El gobierno debe considerar políticas que garanticen salarios dignos y justos para todos.

El panorama económico es incierto. La estabilidad de precios es fundamental para el bienestar de la población. El gobierno debe trabajar en conjunto con expertos económicos, empresarios y sociedad para encontrar soluciones sostenibles y equitativas.

La inflación y el costo de la canasta básica son temas urgentes. Es responsabilidad de todos, ciudadanos y gobierno, trabajar juntos para garantizar que los productos básicos sean accesibles para todos.

En resumen, la inflación y el costo de la canasta básica son indicadores críticos de la salud económica de un país. Su manejo responsable y sostenible es clave para garantizar la calidad de vida de todos los ciudadanos.

 
 
 

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C.P. Paúl A. Garza Dovalina
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